Casa San Ángel

Ciudad de México

2019

— 2022

Locación: San Ángel

Iluminación: LDT

Área:900 m²

Construcción: CRB Arquitectos

Fotografías: Arturo Arrieta

Mobiliario: Natalia Guerrero

Colaboradores: Santiago Solís, Diego Montemayor, Karla Villegas, Diego Oaxaca

Jose Lombana Arquitectos croquis
Jose Lombana Arquitectos
Jose Lombana Arquitectos
Jose Lombana Arquitectos maquetas
Respetar la estructura de la casa de dos niveles construida hace ochenta años, y simultáneamente adaptar los espacios a las necesidades de vida del cliente fue un reto interesante desde el inicio. Lo primero fue reestructurar y reforzar todos los muros y superficies para añadir nuevos volúmenes. Después reflexionamos sobre las posibilidades del terreno escalonado que tiene un desnivel natural de tres metros entre la banqueta y el jardín, que hace complejo el acceso a los distintos espacios de la casa.

La solución fue hacer una serie de patios que conectan, iluminan y ventilan las distintas áreas. Uno al centro nos ayudó a separar el volumen principal del escalonamiento natural, evitar humedades y aprovechar la luz del poniente. Ubicamos las recámaras y zonas públicas de la casa frente al jardín, enmarcando las vistas hacia los enormes árboles que tienen más de cien años de antigüedad.

La sala y el comedor, de doble altura y con grandes vistas al jardín, se convirtieron en zonas protagónicas en las que parasoles de herrería controlan los juegos de luz hacia el interior. Una chimenea separa a estos espacios de un family room con desayunador que funciona como un área más íntima y apartada de la zona pública. Al otro costado, la terraza se integra completamente con el jardín gracias a canceles corredizos que protegen los interiores de la lluvia cuando es necesario. La distribución de las recámaras en la planta superior también dio prioridad a los árboles del jardín. Tonos hueso, carpinterías de roble y una iluminación suave ayudan a equilibrar y dar serenidad a los espacios.

[:en]




 


Respecting the structure of an eighty-year-old, two-story house while simultaneously adapting the spaces to meet the client’s living needs was an interesting challenge from the start. The first step was to restructure and reinforce all the walls and surfaces to add new volumes. Then, we reflected on the possibilities of the terraced plot, which has a natural three-meter slope between the sidewalk and the garden, complicating access to the various spaces of the house.

The solution was to create a series of patios that connect, illuminate, and ventilate the different areas. A central patio helped separate the main volume from the natural terracing, prevent moisture, and take advantage of the western light. We placed the bedrooms and public areas of the house facing the garden, framing the views towards the enormous trees that are over a hundred years old.

The living and dining rooms, with double-height ceilings and large garden views, became focal points where wrought iron sunshades control the play of light inside. A fireplace separates these spaces from a family room with a breakfast nook, serving as a more intimate and secluded area from the public zone. On the other side, the terrace integrates seamlessly with the garden thanks to sliding doors that protect the interiors from the rain when necessary. The distribution of the bedrooms on the upper floor also prioritized the garden trees. Bone tones, oak woodwork, and soft lighting help balance and bring serenity to the spaces.


[:es]



Respetar la estructura de la casa de dos niveles construida hace ochenta años, y simultáneamente adaptar los espacios a las necesidades de vida del cliente fue un reto interesante desde el inicio. Lo primero fue reestructurar y reforzar todos los muros y superficies para añadir nuevos volúmenes. Después reflexionamos sobre las posibilidades del terreno escalonado que tiene un desnivel natural de tres metros entre la banqueta y el jardín, que hace complejo el acceso a los distintos espacios de la casa.

La solución fue hacer una serie de patios que conectan, iluminan y ventilan las distintas áreas. Uno al centro nos ayudó a separar el volumen principal del escalonamiento natural, evitar humedades y aprovechar la luz del poniente. Ubicamos las recámaras y zonas públicas de la casa frente al jardín, enmarcando las vistas hacia los enormes árboles que tienen más de cien años de antigüedad.

La sala y el comedor, de doble altura y con grandes vistas al jardín, se convirtieron en zonas protagónicas en las que parasoles de herrería controlan los juegos de luz hacia el interior. Una chimenea separa a estos espacios de un family room con desayunador que funciona como un área más íntima y apartada de la zona pública. Al otro costado, la terraza se integra completamente con el jardín gracias a canceles corredizos que protegen los interiores de la lluvia cuando es necesario. La distribución de las recámaras en la planta superior también dio prioridad a los árboles del jardín. Tonos hueso, carpinterías de roble y una iluminación suave ayudan a equilibrar y dar serenidad a los espacios.


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Jose Lombana Arquitectos
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